COLOMBIA

“LA GENERACIÓN DEL BUEN GUSTO”

May 18, 2015 - 3:29 pm by: CriolloGlam

¿Qué pasará con esta generación, que todos creemos tener tan buen gusto?

Todos tan queridos, eminencias  de la cultura, el estilo y el arte del buen vestir. Hasta los que se han formado un poco para ello, creen dentro de una nube de humo ser poseedores de encanto y ser  árbitros  de lo estéticamente valido y lo hermoso; como si fueran los padres mismos de corrientes estéticas o se les hubiera ocurrido por vez primera una propuesta artística, literaria o musical.

 

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Para no ir  tan lejos solo vamos a repasar la industria de la moda nacional, “…si tan solo todos los médicos que se gradúan en Colombia se creyesen nobel de medicina… existiría un nobel para la industria de la moda y se lo ganaría siempre un colombiano”. De iconos de estilo que carecen completamente de él, como actrices y presentadoras, pasando por todos los bloggers de estilo personal, con canales sociales inflados por avisos pagados, donde no se ve nada orgánicamente inspirador, siempre amatachinados y faltos de naturalidad, con sus escenarios “casuales” desligados de toda realidad. A eventos de marcas que despilfarran su dinero en agencias  que usualmente impactan al nicho equivocado: llenos de ego, escaladores sociales por definición se lo toman en serio como si se tratase de la más selecta reunión de personalidades del mundo. Y lo peor de todo es que hay quienes les creen.

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Autoproclamarse, tristemente además, se ha convertido en la  forma mas viable de “pegarle al perro” y hasta cierto punto es verdad, donde no hay autoridades reales, pues cualquier pendejo se puede poner una banda tricolor y convertirse en un ilustre personaje, nada más constructivo a esta realidad que decidir celebrar un cumpleaños en Andrés carne de res.  Y es que esta no es una lucha de alcurnia, no, esta es una batalla contra las pretensiones, contra los flujos de los personajes que a veces levitan y que otras les toca agachar la cabeza porque no tienen cara ni dignidad con que mantenerla arriba, o personalidad alguna para valerse. Porque aquí todo se vende, porque ni el trabajo periodístico en la mayoría de los casos hace algo tajante por la cultura de este país (si no puede por la realidad política siquiera), aquí todos se echan flores, todos hacen trabajos increíbles, todos son astros de la creación, del buen proceder, del esfuerzo y claro del buen gusto. Pero por los corrillos solo se destapa la hipocresía de quien sabe lo que hay detrás.

 

Y los rumores no dan tregua porque no existen lazos sanos y regulares, ni colaboración, ni admiración real alguna: de diseñadores mediocres y malos, a productos sobrevalorados. De productores de revistas con títulos de stylists, a ( ¿es posible esto?) asistentes de producción que se autodenominan editotres. De explotación a comunidades indígenas “en pro del valor cultural de la mochila y la alpargata”, hasta quién desfalca una tienda de diseño y que con mentiras busca mantener un alto perfil a través de apaciguadas relaciones sociales de corte farandulero, de ser verdad este cuento, ¿quién en su sana objetividad o subjetividad, quisiera figurar con ladrones?. También hay critica empalagosa que condena formas fútiles y provincianas de estilo, la narco estética, y como “la mujer bella no es  propiamente una  mujer de estilo”,  les falta adjudicarse la creación de todos los adjetivos del diccionario de la real academia, porque duro si que les dan, y aun así  una abanderada de la causa termina asesorando “reinas de belleza”, (ironías económicas de la  industria). Personajes que se hacen de amores u odios, pero sobre todo de fachadas.


También hay periodistas de pomposa seriedad que intentan hacer algo bueno, pero validan todo con un tonillo académico/político, como si siempre que se refirieran a un vestido estuvieran hablando de la cura contra el Sida o un modelo económico. Pero cuyo mayor error es defender la promoción de una “moda con identidad colombiana palpable”, cuando por encima de rescatar lo local, la moda debe propender por ser apetecible globalmente; como si las casas de moda  o diseñadores mas grandes del mundo vivieran de vestidos o estampados de corte y literalidad nacionalista. Pues no, así nuestros diseñadores seguirán vendiendo, claro, pero solamente a su circulo de conocidos… Prueba de ello es que la mayoría de exponentes de diseño “Colombiano” en el mundo,  muy jóvenes todos por cierto, realmente se educaron afuera, con algunas excepciones casi todos producen sus productos por fuera, y todos estos coinciden en piezas que son un reducto de la referencia colombiana, incluso de las referencias transcontinentales que los inspiran, quizás  rescaten algún tinte, alguna técnica a lo sumo, por eso, por su calidad, talento y claro por sus tácticas de comunicación se han hecho reconocidos globalmente, hay otra corriente joven interna que o tiene una mala calidad, no tiene contactos o exposición alguna, a la que nadie mira mucho, un error al promover tanta globosidad con etiquetas de moda rápida (que registra mejor en los medios).yourcapVSyourbrain_wastedrita-1

 

Y para cerrar una productiva sesión de chismes, pasa también el silencioso coro de rumores por los “influenciadores” (las fronteras de este título se mezclan fácilmente con todos los otros), llevan el alma disfrazada, con esas mismas marcas que no tienen a quien mas ofrecerles sus productos,  marcas de bebidas alcohólicas, jeans, zapatos, tecnología… Y aunque se trate de personas  que carezcan de gracia, o de real influencia, el método de agencia que se quiere apoderar de los presupuestos dando producto gratis a personas poco relevantes solo “parece” funcionar en este país y es que no hay mucha gente relevante con quien aplicar el método igual.

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Y así, aquí todo carece de naturalidad, de estilo propio, de gusto alguno, de estructura, de seriedad. Los pocos que tienen algo de esto, a esos no le importa mucho estar aquí, tienen un pie mas afuera que adentro, siempre ha sido así, y por lo pronto no va a cambiar.

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Y es que como dicen por ahí es mejor alguien con mal gusto  que sin gusto (o criterio verdadero)  alguno, el problema es que nosotros carecemos de todo, menos de autoproclamado “buen gusto”: Gente sin espíritu en una competencia inherte en un mercado naciente pero mal estructurado de fondo, mal informado y dado por la inequidad. Solo queda a muchos seguir disfrutando del show de titeres que componen el panorama de la moda nacional, y seguir escuchando las historias que nos cuentan y seguir presenciando sus muestras de tan elevado buen gusto.

 

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Fotos por: - Ilustraciones por Wasted Rita

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