La industria minera colombiana le sirve de excusa a Fernando Arias para abarcar un problema general: como el país se vende al mejor postor.
El artista Colombiano se ha unido a NC-arte para montar una instalación que alude un problema que no ha caído en razón; un país que se vanagloria de sus riquezas, solo se expone a que otro se las lleve…
Dentro de un marco conceptual ‘Columbia’ seria este país (lejos de la realidad esta que más de medio planeta le diga a Colombia: Columbia). La obra que como concepto sirve para ser interpretada seguramente solo llegara a estar presente en ese muro. La palabra está plasmada en color lavanda sobre un muro dorado, y resulta ser ella misma una pobre y mal ejecutada versión de algo que quiere parecerse al logo de Coca-Cola. (Porque no es extraño que la ejecución de la mayoría de poderes industriales en este país sea eso, una mala ejecución que quiere parecerse a un modelo industrial poderoso y global).
Así pues es probable que todos veamos a Colombia como el país nórdico de Suramérica, y que creamos que está emplazado en un desbordante plano lleno de riquezas; para llegar al “suntuoso” muro hay que hacer un recorrido, marcado con listones rojos: como los que se usan para separar un grupo de otro en una alfombra roja (su factura también podría hacer una reflexión sobre la mal moldeada realidad colombiana y lo poco preciso que somos en nuestro proceder como nación, habría que preguntarse en esta premiación ¿Quién es la estrella? si los de adentro o los de afuera…). Y es que realmente estos listones no separan a nadie de la obra, sino que forman el mapa de Colombia en el piso de la galería y delimitan las fronteras de este autonombrado “paraíso de proezas, abundancia y riqueza”, un mapa que por dentro esta vacío.
Le acompañan tres pequeñas esculturas de pared que reproduciendo nuevamente un modelo global (esta vez uno en el plano artístico -“Que pertinente”- ), retoman al artista Robert Indiana y su obra LOVE, la famosa escultura ubicada en la avenida 6 con calle 55 en Mahattan (con la que probablemente todo turista y local se ha tomado una foto en Nueva York). Arias decidió usar la palabra SALE, que traduce ‘venta’, fundida en metal viene conveniente y redundantemente en tres presentaciones: amarillo, azul y rojo.
Luego es momento para otro símbolo patrio: el escudo de Colombia, que en vez de un cóndor en su cúspide, es atacado por un grupo de águilas, animales poderoso y voraces que casi nunca fallan cuando atacan a sus presas, estas últimas son nuevamente el compendio de riquezas que conforman (y solian conformar) esta nación, expresados hace décadas en un escudo. (El animal del escudo americano, aunque semióticamente hay un quiebre para Arias, quien debió tener en cuenta que las águilas no andan en grupos, como animales de carroña, aunque las naciones poderosas si). También están presentes las cordilleras en oro; “vuelve la burra al trigo y el oro a la montaña”: somo ricos y nos explotan, OK (pero no en oro macizo porque nuestra riqueza es de dientes para afuera).
Finalmente el discurso de Arias se centra en un sector industrial específico, pero podría aplicar a muchas realidades locales. Se trata pues de un discurso masticado, la palabra venta en amarillo azul y rojo imitando una obra legítimamente reconocida como arte. De saber sobre los referentes pues la instalación no da campo para leerse de otro modo (es directa y clara pero es muy obvia): “estamos vendiendo al país y la industria minera nos está excavando cuanta riqueza poseemos”- ¡Ah! que conclusión mas extraordinaria, “¿Sera eso verdad?” – “Qué pesar”-. Falta preguntarse ¿Si nos verán tan ricos como Arias cree?
Es de rescatar que un espacio como NC-arte ofrezca exhibiciones curadas y planeadas con precisión para la ciudad, arte de mayor formato, abierto a reflexiones y lecturas, arte que cumpla con el objetivo de cuestionar, que impulse a los ciudadanos a ver y descubrir en las obras mensajes y cosas que antes no veían o, sobre las que no habrían reflexionado nunca de otro modo.
El país de los demás estará expuesta hasta el 6 de octubre en NC-arte:
Lunes a viernes 10 am – 6 pm / sábados 10 am – 2 pm
Cr. 5 No. 26 B – 76 Teléfonos. (571) 2821474 / 0973
Bogotá.


















